El espacio de consulta, frente a la terapia, y ante el proceso de transferencia llamado así por Freud, ya no está sirviendo. Pregunto a mí cuerpo que hacer, donde ir, y si ahora será momento de estar adentro o afuera de mí. Hay cosas que el tiempo vence, no estoy entendiendo el mundo, tampoco se si se trata de entender. Tal vez el único lugar de refugio existente es hoy darle palabra a eso que me toma, tal vez a eso he venido, a descubrir que debía no quebrantarme a la furia, la depresión y a la tristeza que siempre estuvo ahí, siempre junto a la sobre adaptación que permite zafar, perdurar, camuflar en un espacio que no puede, que no sabe, que no quiere. La verdad es que sobrevive el imponente, aunque veo que Palestina persiste y resiste. Me siento así muchas veces, invisible pero incomodando, a la vez que esos otros esperan que respire para dar el zarpazo que pueda matarme de una buena vez. También es cierto que quedan pequeños ojos y voces que nos ven y es por ellos que sigo acá. Me cuesta, sigo acá. Es duro, sigo acá. A pesar de que quien no quiere verte busque siempre un pretexto para no hacerlo, duele todo un montón. Mí cabeza ya no puede porque no funciona igual, y mí corazón no puede más de dolor, y aún no sabe porque. Si es por Palestina, por cada ser humanx y no humanx Gazati, por la matria que duele y yo solo soy una antena que recepta su sensación constante. Quisiera esconderme un poquito ahora y no puedo, a veces creo que la gente tiene miles de maneras de dañar y somos los bonobos con las bananas a km de distancia. Consulto: alguien más se siente así?. Este nudo en la garganta hace que duela hasta el paladar, no tengo ganas de gritar, ya no tengo fuerza, y una vez más no se ni donde pertenezco a pesar de abordar e interpelar continuamente mí identidad. Capturaron a la flotilla, torturaron al único grupo del cual me siento orgullosa, y se me refuerza la bronca de ver cómo entes, académicos, y personas con demasiado poder para hacer algo siguen debatiendo cosas obvias. Me duele el sur global, la vida, me duele el alma, me duele lo que no tiene materia en mí o tal vez sería algo así como, me duele todo, al punto de no sentirlo en el cuerpo.
MARIELA GÁNDARA
MARIELA GÁNDARA