Hablar de
Malvinas significa hablar de nuestra MEMORIA, de nuestra SOBERANÍA: indispensables
para formar ciudadanxs comprometidxs con la mirada puesta en los Derechos
Humanos, donde hoy más que nunca, ante el contexto que atravesamos, deben de
ser colocados en el centro de la escena.
El 2 de abril de
1982 sucede nuevamente, y arrastrado por las mismas ideológicas, la decisión
impregnada de ceguera, codicia y arrebato, que se venía dando en materia
política, social, cultural, económica y de género que marcó a fuego la historia
Argentina; un hecho trágico de nuestro pasado reciente que aún permanece como
una herida abierta: LA GUERRA DE MALVINAS, ocurrida durante la dictadura cívico
militar, donde buscando
una salida desesperada a la crisis, y a seguir manteniendo su poder, las
Fuerzas Armadas lo vuelven a hacer, iniciando acciones bélicas en las Islas
Malvinas con operaciones de desembarco el 2 de abril de 1982, donde las
personas condenadas y primeras marcas las llevaría el pueblo. Las decisiones contundentes a la hora de probar la
improvisación, la falta de una preparación adecuada y la impericia con que
condujeron la Nación a la guerra, los discursos constantes donde se abusó y uso
el nombre de Dios y por honor a la patria, les quedaba grande, dejando secuelas
no solo a compatriotas y jóvenes que pusieron el cuerpo, sino a las familias, y
a quienes hoy, generación tras generación, podemos observar aún, en la
actualidad, esas marcas en los modos y formas pedagógicas, tanto
institucionales como en diferentes sistemas, en materia de valores humanos y
las formas de relación.
En un punto, la
guerra de Malvinas entendía a la
población como el “terreno”, el “campo de batalla” de una guerra con fronteras
ideológicas y ya no geográficas.
Esto me lleva a repensar, a pasar en mí, desde un lugar más maduro y no como
una temática mas dentro de la escuela a resolver, memorizar o “aprobar”, y
darme cuenta que LA CODICIA Y LA SOBRE EXPLOTACIÓN de los territorios
-geográficos y de los cuerpos- GENERAN ENFRENTAMIENTOS BELICOS de la índole que
sea, donde además las mentes, ideologías y pensamientos colonizados-colonizadores
de competencia y conquista; y que al margen
de los errores tácticos y estratégicos, resultaron inconcebibles AQUÍ en
Malvinas como ven, los malos tratos y crueldades, torturas, acaparamiento
de alimentos por parte de oficiales y suboficiales que
causaban desesperación en los propios soldados
compatriotas, evidenciando todo esto como delitos de lesa humanidad, donde creo
definitivamente, se podría decir que el genocidio que se inició el 24 de marzo
de 1976, continuó en Malvinas. Aquí me detengo en el hecho del auto odio, del
resentimiento y la auto desidentificación que alberga en estos lideres que se
supone debían acompañar, proteger y brindar seguridad a estxs muchachxs, a sus
familias que estaban dándolo todo y que solo ellos/as saben lo que se sentían
estar ahí, estando co-accionadxs; solo ellos/as podrán responder, y con mucha
presencia, respeto, admiración y humildad deberemos oír. No pude evitar repensar
como el silencio de las victimas fue y es inculcado constantemente y sigue
siendo hoy un mecanismo desarticulador; ya que en la postguerra se buscó
constantemente ocultar testimonios, negarlos, imponer su silencio y de
esta forma establecer lo que es decible de lo que no.
En mi caso, miro hacia atrás, y mi eje
interno me lleva a una única palabra “locura”, imagino y sé que será limitada
mi imaginación y pienso: “jóvenes más que yo, eran llevados y llevadas para
sostener y defender ¿qué? algo que ya era propio”. Sé profundamente que el
tiempo no cura las cosas… es lo que hacemos con el tiempo lo que repara, lo que
fortalece los entramados de todo tipo: SOCIALES, POLITICOS, CULTURALES,
FAMILIARES, DE VALORES, DE GENERO; todos aquí con sus particularidades pero que
definitivamente se entrelazan, y uno no sería sin el otro. Esto será posible
cuando dejemos de negarnos a nosotros/as mismos/as “quienes somos”, “de dónde
venimos”, y aterricemos a mirarnos a los ojos. Las
Fuerzas Armadas, las llamadas “Fuerzas de Seguridad” y determinados sectores
civiles tuvieron un rol fundamental en la transfiguración de los modos de
constitución de identidades mediante la destrucción de relaciones sociales de
autonomía, cooperación y de la identidad de una sociedad a través del
aniquilamiento de un colectivo humano, fue una mutilación identitaria. Mi pregunta para repensarnos es ¿cuáles cuerpos fueron
los que se obligaron y llevaron? ¿de qué color y sexo eran? ¿quiénes eran?, el
discurso era el de inculcar la
conciencia nacional y el sentimiento patriótico entre una población masculina
con una fuerte presencia de inmigrantes, amerindia, personas racializadas y ¿de
qué clase social?; la guerra en las Malvinas se inscribió en la construcción de
una narrativa que centra la identidad nacional en las guerras, como un ejemplo
más “de los sacrificios realizados para obtener los objetivos nacionales”,
donde esos cuerpos antes mencionados fueron carne de cañón a quienes los
propios que debían de cuidarles se encargaron de descargar su falso poder sobre
los jóvenes combatientes -antes, durante y después-.
Me pregunto ¿cómo reparamos realmente?,
hay que preguntarles a quienes lo vivieron, no solo preguntar, sino que hay que
estar dispuesto/a a acompañar con presencia. Desarticular el genocidio,
colonialismo, racismo, mutilación y exterminio en sus múltiples formas. Se transformará
con el debate abierto y respetuoso, jamás desde la negación. Será mirándonos a
los ojos, sintiendo al otrx ahí frente mí, reconociendo vulnerabilidades
propias y ajenas, no desde la altanería de los privilegios. Se reparará dejando
de mirar sucesos aislados -porque no lo son-, involucrándonos con pibxs, con lo
que viven en este contexto, compartiendo no solo la información catedrática de
manera mental y racional, sino que con la practica animarles a la escucha
atenta, a la palabra, a la pregunta, de manera reciproca, porque a su modo ellos/as
dicen, dicen muchas verdades, nosotros/as debemos proponer y potenciar esos
espacios cuidados para que eso se desarrolle sin juicio. Además, revisándonos
constantemente donde estamos poniendo el foco.
Se que en cada espacio la
luz y la sombra merodean, quiero creer que hay esperanza, creo que lxs compañerxs
compatriotas desean y anhelan que nadie más pase lo que pasaron; como un faro, fue
y sigue siendo inmenso el trabajo que se cargan a sus hombros para que
recordemos, para que nadie más viva opresiones y explotación, sostienen y
mantienen viva las marcas de la historia, que les empujaron a vivir sin
elección, para que no se repita, indicando que ese jamás fue ni es el camino,
anhelan profundo que esto no sea solo un 2 de abril, sino que se vaya a lo profundo
a interpelar cualquier vestigio de patriarcado, colonialismo, y diversas formas
inhumanas y genocidas que comanden en la
teoría y en las prácticas.
Merecido homenaje a excombatientes de Malvinas, las veteranas y los
veteranos de la guerra de Malvinas y sus familiares, por más practicas reales y sostenidas como forma de
contribuir a la reconstrucción histórica, y que la verdad sea experimentada
como derecho humano. Que funcionarios y funcionarias que hoy nos representan que por favor no se
olviden de las voces sociales, y que cuestionen cualquier tipo de privilegio al
igual que las personas civiles estén disponibles a ello, que se animen a la
integralidad y equidad más que la igualdad, y que las decisiones sean en
absoluta coherencia.
Gracias excombatientes
que nos recuerdan esas decisiones que se tomaron, a lo que se expuso a las
personas y que bajo esos lemas y discursos “romantizados” -que no es lo mismo que amor- fueron muchas las
pérdidas...Aprovecho y digo, porque se que no son hechos aislados, Palestina Libre.
No hay paz en el presente
si no damos un lugar de paz a nuestro pasado. Descansen en paz compatriotas, en
su honor viviremos nuestras vidas y haremos que su recuerdo no sea en vano,
seguiremos hablando de Malvinas, y cuando llegue el momento nos volveremos a
encontrar.
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La poesía me enseño la revolución, esa de la mente, de los valores, de los derechos y humanidad; la revolución me enseño de poesías y palabras, prosas y texto, de literatura.
¿Dónde nos lleva la codicia?
el arrebato
el olvido,
¿Dónde nos deja el silencio?
la mentira
lo injusto
¿Dónde nos traslada…?
el encuentro
la ideología
cuando sus venas
no están abiertas
ni son de América Latina
¿Dónde quedamos?
cuando por las células
nos corroen las ansias de poder.
¿Quiénes somos?
¿Quiénes queremos ser?
………………………
Cuando el corazón
late de fe
de esperanza
estaré y seré
todo lo que sea humano,
cuando mis pies
abracen las raíces
de mi territorio
de mi tierra y mi casa
estaré y seré
orgullo
memoria
verdad
y justicia,
SOY Y SERÉ MALVINAS.
MARIELA GÁNDARA