Creo que fue ayer, no pasó mucho tiempo, y si bien apenas
tengo 38 años, siento en el cuerpo el miedo, terror y horror de mis
ancestros/as y las personas que lo han vivido, lo observo, como desde ahí es
que se vive distinto. Creo que hoy hay similitudes profundas desde un lugar
diferente y parecido, con otras formas de genocidio, de fascismo y odio, más la
esencia es la misma: el rechazo, negación, el trauma, lealtades inconscientes ciegas,
la venganza, el poder, la falsa creencia de superioridad ante lo “otro”; quizá
hay más de fondo, solo llego hasta ahí. Cuando nombro lo anterior, me refiero
un poco al entramado existentes entre lo social-cultural-político y colectivo
con el descubrir de la neurociencia y la mirada sistémica que atraviesa al
individuo; que a mi ver y como dice el dicho, el viento les amontona, y en ese
momento -y el actual- se dan estas masas que no tienen nada de críticas, sino
de fanatismo ensordecido y ciego. En aquel entonces las Fuerzas Armadas
derrocaron a un gobierno constitucional y, desde ese día, se disolvió el
Congreso, se impidió el funcionamiento de los partidos políticos, fue prohibida
la actividad sindical, se anuló la libertad de expresión y fueron suspendidas
las garantías constitucionales de los ciudadanos y ciudadanas, mi pregunta es
¿no resulta un tanto actual?, ¿se observan los restos? de una comunidad que vive
desde ese lugar. Esta fecha del 24-03 se propone como un día de reflexión y
análisis para escuelas, familias y grupalidades o donde sea que compartamos,
para comprender las graves consecuencias sociales, políticas y económicas, como
también sentipienso que deben de ser culturales y sexo-genéricas de la última
dictadura militar. Creo que aún las personas no hemos analizado tan hondo al
respecto, no ha sido así del todo, sino no estaríamos vivenciando actualmente la
violencia y la represión a jubilados/as, el privilegio de quienes atacaron al
fotógrafo Pablo Grillo, el ataque cotidiano a personas migrantes, y el desmantelamiento - avasallamiento interno
de los cuidados a los territorios, personas, patrimonios, etc. definitivamente
NO SUCEDERIA; por eso mismo es que a la hora de analizar, o repensar la
historia es fundamental que no se ponga el foco solo en memorizar para aprobar,
ahora y con esta realidad con lo que en nuestro día a día argentino atravesamos
es imprescindible el rol fundamental que tenemos mapadres en la crianza, educadores-as,
profesionales ante el hecho de reforzar el compromiso de una ciudadanía
democrática, en la defensa de la vigencia de los derechos y las garantías establecidxs
por la Constitución Nacional y del régimen político democrático. Creo
fundamental velar y considerar que esto será posible solo teniendo una profunda
coherencia y haciéndola habito, en los roles que nos toquen, dentro y fuera de
nosotros/as; y que de hecho sean antipatriarcales, que no son lo mismo que
antimachistas, que sean antirracistas y de equidad más que de igualdad.
El golpe de 1976 no fue el primero en
la historia política del país, pero sí el único al que se denomina “terrorismo
de Estado”, en esta dictadura cívico militar a modo estratégico se consideró un “proceso de reorganización nacional” (tremendo),
donde se ve el atravesamiento patriarcal, racista, fascista, capitalista y de
explotación; nos dejaron con marcas en el cuerpo y las memorias de dolor de
generaciones pasadas a través de las torturas, violaciones y desapariciones
forzadas y sistemáticas de personas; la apropiación sistemática
de menores; los delitos sexuales; la censura y las prohibiciones; en aquel entonces,
con la instalación y funcionamiento de los centros clandestinos de detención
-ustedes están mal y nosotros aquí venimos a educarles-. Hoy de maneras un poco
parecido se vive, ¡¡¡esas son las marcas y huellas de la historia!!!.
En ese momento el Estado argentino
instaló en todo el país dicho aparato represivo, con el objetivo de llevar
adelante su ideología, que obviamente era clasista y para pocas personas, colonial,
capitalista, fascista, homofóbica, entre otras; y de manera bien Maquiavélica
“el fin justifica los medios” fueron las formas “pedagógicas”, se trataba de una retroalimentación constante del
poder viril en sus diversas formas, ya sea física, política, económica, moral. El discurso
“oficial” en aquel momento era profundamente cristiano, occidental y patriarcal,
y aunque no puede
decirse que fueron más violentas las formas contra las mujeres que contra los
varones, sí hubo distinciones: consideraban que el lugar de las mujeres era la
familia, el cuidado de la casa, del esposo y de lxs hijxs; los otros roles
correspondían exclusivamente a los varones, ya sabemos cuáles ¿no?: el espacio
público, el activismo sindical y político. Entonces, que una mujer fuera militante
y no estuviera en la cocina, generaba (¿qué pasa actualmente?), que fuera una
mala mujer, abandonica, prostituta y vaya a saber cuántas cosas más. Como es sabido por muchxs -ojala, y que sea
cuestionado obvio-, mujeres que tenían-tienen una actividad en el ámbito público, eran
consideradas como elementos transgresores altamente peligrosos y obvio dándole
foco a verlas como antes mencioné por su propia actividad política contra el
orden establecido, además de generar una ruptura con los roles de género
tradicionales, repensémonos
actualmente ¿cómo estamos con eso? Obviamente en esos fanatismos ideológicos había y hay
hipocresía, en ese discurso “familiarista”: esa idea de que defendían la
familia junto con la patria, mientras secuestraban a mujeres embarazadas y las
hacían parir en medio de tormentos y en las peores de las condiciones
insalubres para robarle a sus hijxs, o sea, en ese momento, la figura que menos
importaba era la de la mamá; traigo nuevamente la pregunta ¿cómo nos ves ahora?
El proceso tenía muchas aristas, siempre se
habla de las relacionadas a lo económico, social, religioso, pero no se habla
del modelo cultural y menos del sexo-genero (durante mucho tiempo, ellas no
encontraron un espacio social de escucha contenedora sin ser culpabilizadas.
Las torturas vividas por hombres y mujeres no era la misma (como se ha visto en
guerras de otros momentos y lugares), con el paso del tiempo, víctimas de esta
masacre como pudieron y supieron, compartieron; donde las preguntas que recibían
eran con aires y tintes machistas “¿qué hacía ahí a esa hora? ¿por qué estaba
sola? ¿por qué lo cuenta ahora que pasó tanto tiempo? “. Disciplinar, silenciar,
controlar es el mensaje dirigido a las otras personas que observan estos crímenes
aterrorizados, personas que "deben aprender" la lección que el
criminal deja estampada en el cuerpo de la víctima. Como las mujeres campesinas
de la Edad Media, que eran sometidas a presenciar la quema de “brujas” (mujeres
que sabían curar, ayudaban en los partos y en la prevención de embarazos a quienes
tenían bajos recursos), algo que la Iglesia y las clases dominantes no estaban
dispuestos a permitir. Demostrar -por la fuerza brutal, el ensañamiento, la
furia y el crimen- a quienes se atrevieron a desafiar el orden socialmente
establecido. La dictadura militar exacerbó hasta límites inauditos esta
ideología política, económica, racista, fascista, de odio, cultural, social, de
género, con sus correspondientes mecanismos de control y coerción. Para ello se utilizó la fuerza pública
estatal -observemos lo que sucede hoy- y se instalaron más de 500 centros
clandestinos de detención en todo el territorio nacional, muchos de los cuales
funcionaban en instituciones públicas, todo esto pretendió borrar el nombre y
la historia de sus víctimas, privando a sus familiares y también a toda la
comunidad de la posibilidad de hacer un duelo frente a la pérdida.
Cuestión
que me hace sentipensar todas las opresiones interseccionalmente, como a lo
largo del tiempo y el espacio/territorio somos atravezadxs y que si bien las
maneras y modos de extractivismo, explotación, dominio, van mutando, pasa eso…
van mutando; hoy me quedan estas preguntas: ¿dónde, en que tiempos, se han
aprendido, ¿dónde la humanidad ha aprendido a explotar?, ¿dónde la humanidad
aprende que puede explotar?
¿dónde y de qué manera se despierta un niñx, y
sabe que puede explotar algo? ¿dónde se aprende, dónde se reproduce? ¿en esa
mutación algún día dejará de ser así hasta extinguirse?
*Sabemos que son
30.400
*No te creas
mejor que nadie (trabaja en ti para limpiar de tu corazón esa mirada.
*Cría con amor y
buenos tratos
*Cuídate, y
cuando puedas ten buenos gestos con tu entorno
*Cuestiónate
cada tanto
*Ve a terapia
*Amate mucho y
autorespetate
*Ponte límites y
pon limites sanos
*Escucha a tu
cuerpo, sé coherente con su pedido
*Déjate incomodar e interpelar cada tanto y reorganízate
*Recordemos que las infancias son los futurxs adultxs
*Revisemos nuestros privilegios